¿Quién ha dicho que las sintaxis pueden ser aburridas?
Hola, pequeños lectores
No se si lo mencione en la entrada anterior (la de entre metodologías y recuerdos) que a veces los aprendizajes más valiosos no siempre están en los libros. A veces, surgen de experiencias que no esperábamos, como un simple juego. Y es que ¿quien podría imaginar que en un contexto educativo, los ladrones y los policías pudieran ser los protagonistas sobre una lección de sintaxis?
Yo por ejemplo nunca imagine que un juego tan divertido pudiera tener potencial para enseñar algo.
La dinámica que imagine era simple, pero no por ello menos potente. El aula se convertía en un escenario dividido entre"polis" y "cacos", en la que cada equipo tendría una misión: los ladrones debían escapar, mientras que los policías los tenían que capturar para formar los sintagmas.
Pero, claro, no solo se trataba de correr y atrapar. Cada "caco" simbolizaría una parte del sintagma, y los "polis", al atraparlos, deberían de unirlos correctamente creando sintagmas nominales, verbales o preposicionales. ¿Pero y la trampa? No podían formar cualquier cosa, debían de respetar las reglas sintácticas que habíamos dado en clase. Ya que el objetivo no es premiar la velocidad, sino el conocimiento.
Lo que más me gustaba de esta idea era que transformaba la gramática (que a veces puede parecer un poco aburrida) en algo vivo, dinámico y sobre todo divertido. Aprender dejaba de ser una tarea pesada para convertirse en un aventura, donde cada captura significaba un pequeño logro, y cada sintagma, una construcción colectiva. A continuación os adjunto una infografía visual sobre la dinámica del juego:
Y ahora que ya tenéis una visión general del juego, os cuanto alguna información por aquí.
Para que fuera efectiva, imaginé que cada equipo debería estar adecuadamente estructurado. Los policías se tendrían que dividir en roles específicos, como el que se encarga de detener a los ladrones y el que se asegura que los sintagmas andantes "los cacos" que no están detenidos liberen a los que sí, y también tendrían que estar atentos si la composición del sintagma está bien hecha.
Por otro lado, los ladrones deberían ser veloces, pero estratégicos, dado que el objetivo no es simplemente huir, sino transportar partes útiles del sintagma.
Antes de comenzar, se debería repasar brevemente las normas gramaticales para asegurarse que todos los alumnos comprendan que tipo de frases deben de construir. Esta actividad se haría después de haber explicado los sintagmas en clase, como una forma de reforzar lo aprendido en lugar de ponerse hacer como locos oraciones.
Además, se podría hacer en un patio o gimnasio, idealmente a principios de curso, cuando todavía hace buen tiempo, ya que la mayoría de colegios comienzan explicando los sintagmas en el primer trimestre.
Una vez el espacio elegido, la primera ronda tendría un tiempo límite para capturar y construir los enunciados. El tiempo seria muy importante, ya que no solo se basaría en la velocidad, sino también en la precisión. No serviría para nada correr para detener a los ladrones si no se sabe qué parte del sintagma representa ni con qué elementos hay que combinarlo.
Para otorgarle un toque más molón, cada ladrón podría tener un condición sorpresa. Por ejemplo, si un "caco" porta un sustantivo, pero no existe un determinante disponible para formar un sintagma nominal. Los policías tendrían que hallar un método para "llenar" ese vacío, quizás intercambiando un componente o esperando una oportunidad.
Después de la primera ronda, se llevaría a cabo una segunda, donde se intercambiarían los roles; es decir, los "cacos" pasarían a ser policías, y los policías en ladrones. Así, todos los estudiantes podrían experimentar ambos roles y reforzar el aprendizaje desde distintos enfoques.
En cuanto a la evaluación, podría realizarse de forma colectiva, en la que tras cada ronda, los equipos expondrían sus frases y el profesor podría rectificar y comentar acerca de la estructura de los enunciados, no solo desde un punto de vista gramatical, sino también desde un enfoque creativo.
Aunque claramente no pudimos realizarlo en clase, ya que solo compartimos las ideas que habían surgido, el mero hecho de imaginarlo me hizo pensar que si lo hubiera experimentado yo de pequeño, tal vez hubiese comprendido mejor los sintagmas, e incluso me hubiera gustado más la clase. Porque seamos sinceros, ¿quién no ha odiado alguna vez analizar oraciones? Era un poco coñazo.
Pero quizás ahí esté la magia: en cambiar lo aburrido, en convertir lo teórico en vivencia, y en hacer de la educación un terreno fértil para la creatividad.
Así que si alguna vez ves a un niño huyendo con un verbo en el brazo o capturando determinantes... no te preocupes. Porque puede estar aprendiendo más de lo que parece.
Seguimos soñando. Seguimos jugando. Seguimos aprendiendo
Gracias por leer esta entrada.
Hasta la próxima. ☺️🌟
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